EL QUE BUSCA ENCUENTRA

jueves, 27 de septiembre de 2012

// (sin) MEMORIA o ALZHEIMER DIGITAL





Voy a comenzar este post con el primer párrafo de José Carlos León en su artículo sobre La memoria obsolescente en su blog Comic publicidad.



Como viendo llegar "la nada" en La Historia Interminable, vivimos abocados a una suerte de alzheimer colectivo. Nuestra cultura, nuestros recuerdos, están condenados a desaparecer si no ponemos remedio. Siento ser tan apocalíptico pero a las pruebas me remito.



Hace unos días le estoy dando vueltas a este artículo, me vuela la cabeza desde cuando lo ha publicado, coincidente y reflexivo entre estas otras noticias, está aquella de que Apple se queda en propiedad de todo legado digital (comprado legalmente en Itunes) una vez nos morimos.

Hace un año había hecho referencia de cómo fue mi experiencia particular a partir del avance de la tecnología desde que nací hasta ahora, en el post: Clics Modernos, buscando mi genoma tecnológico y hablando con gente de la profesión le pedí permiso a José Carlos de seguir con el tema en este espacio.

No es que sea otro apocalíptico. Pero hace tiempo que estoy pensando....

¿y qué pasaría si se borra todo?

Vamos allá.

Vivo en un pueblito muy cerca de Tarragona, ciudad que adoro. A tal punto me siento tan a gusto con el lugar que, aparte de los otros proyectos que estoy emprendiendo, que me metí a hacer una revista digital para móviles y tablets en catalán, cosa que me debía un poco ya que hace años que estoy aquí. Y como se dice acá. Ya toca.
Igual, entre la mezcla de la mirada de un argentino que habla en porteño y que escribe en la propia lengua identitaria de este pueblo, puedo decir que vuelvo a vivir, desde otra perspectiva y experiencia, y en el sentido estrictamente cultural, y a la inversa, la misma experiencia de mis abuelos cuando recién llegados, como otros tantos inmigrantes europeos, iniciaron sus vidas conviviendo en sus primeros tiempos en conventillos junto con judíos, árabes, rusos y polacos.
Ese mix cultural enriquece a los pueblos.

La revista que estoy editando promueve la cultura del Tarragonés y además de ello, saldrá únicamente en digital, utilizando las nuevas tecnologías. Sólo para tablets y móviles.

Curioso. Donde vivo y en todo el tarragonés además del clima, el paisaje y la gente, los romanos  nos han dejado un legado arqueológico impresionante. Sus piedras.

Miles de piedras, esculturas, monumentos que muchos de ellos nos dicen cosas. Vivo rodeado de esas piedras que muchos tratamos de descifrar desde el área que nos compete.
Algunas que han quedado de legado y otras por descubrir aún,  han sido cinceladas y talladas por verdaderos artistas, calígrafos con una visión de que aquello que hacían era algo grande, majestuoso. El legado de una cultura que se sentía superior y sabedora que trascendería siglos más tarde.

Ese legado que nos queda ahora a través de la cultura mediterránea de esos pueblos, sus costumbres y hasta en la forma de comer y que seguimos manteniendo y disfrutamos ha superado guerras, persecusiones y la barbarie.

Realmente lo disfruto mucho y me da placer escribir sobre la vida de esta tierra, que trasciende lentamente con su mar azul turquesa y pasa frente a mí a través de mi propia mirada de inmigrante turista. Hablo con la gente, saco fotos, e intento ir más allá para descubrir historias y lugares secretos que puedo decir que ni los propios que nacieron aquí lo conocen.

Ahora... lo haré en digital. Miles de bits o por ahí millones se acumularán a lo largo de todo el proceso de la edición de la revista.
Siempre lo dije, la tecnología que hay ahora nos permite conectarnos como nunca con gente que vive a miles de kilómetros, ver una foto al instante de ser capturada, escuchar un nuevo tema una vez grabado e incluso, con un par de aplicaciones podemos hasta producirlos nosotros.

¡Ah! la comodidad que nos da todo esto...

Sin embargo, desde que compré mi primera máquina de fotos digital, nunca más imprimí fotos en papel. Creo que tengo más de 5.000 fotos guardadas en discos. Lo menciona José Carlos en su post...

Los álbumes de fotos de mi hija cuando los veo me emocionan. Le paso mi mano y recuerdo su piel cuando era bebé. Y ahora que mi hija es más grande,  ella misma puede verse como era en aquel tiempo que ha transitado desde que nació, hasta la compra de nuestra primera cámara digital.

Con mi segundo hijo la cuestión ya empieza a decaer ya que tiene pocas fotos impresas, sin embargo pasa lo mismo y de vez en cuando se queda un tiempo observándose. Y me pregunta cosas de ese tiempo. El es casi catalán. Porque tenía 2 meses cuando llegamos aquí.
En sus fotos el estaba en otro lugar.

La impresión de las imágenes en un espacio tiempo hace que uno pueda releer su historia en diferentes momentos de su madurez.

Mi tercer hijo no tiene ninguna foto impresa.
¿Si hay alguna diferencia entre la vida de los tres? Ninguna.

Pero cuando ellos ven las fotos pareciera que la hermana mayor tiene una vida digamos más completa que la de ellos. Y eso es el legado que les queda.
Como si en un punto la vida de ellos está registrada hasta las fotos de su hermana.
Ellos se miran sus momentos pero en el ordenador.

No sólo lo veo en esto. Mi queridísimo amigo el diseñador y calígrafo, Ricardo Rousselot (cuyas manos son las de la foto de arriba) se afana en la modernidad de estos días compartiendo con sus amigas y amigos en su muro de Facebook,  sus grandes obras maestras que ha hecho en su mayoría a mano con un cariño que me mata.
Él, como yo, también se ha adaptado a la modernidad. 

Pero también reclama... -me gustaría que me pongas algo más que un Me gusta, como si en este mundo tan veloz en el que vivimos necesitamos algo más que esas dos simples palabras. Si no tienes tiempo pero tienes algo que decir. Me gusta y listo... Necesitamos que nos digan más cosas.

Las letras y palabras hermosas que el traza con su pluma le salen desde que el nació. Es algo innato y que fue perfeccionando. Es único.
Pero la caligrafía se aprende practicando.

En la escuela ahora casi los chicos no escriben. Está todo ya impreso en libros. Todo cocinado. Y eso... cercena la creatividad. Además de provocar caligrafías horribles en los chicos.
Ya me decía mi profesora de dibujo: el miedo a la página en blanco.

¿qué pasaría si se dejara de escribir con pluma o lápiz?

La memoria digital, si desaparece por lo que sea... nos deja en blanco. Mis romanos de Tarragona nos han dejado hermosas piedras cinceladas. Yo las quiero redescubrir y voy a por ellas para entenderlas mejor y volcar todo eso en un entorno digital.
Mis abuelos me han dejado sus fotos, su vida vivida en un nuevo país que ellos mismos hicieron.

El otro día le decía a mi mujer

-Ojalá tenga guita para por lo menos una vez al año poder condensar lo que escribo en la revista en un anuario en papel.

No es porque quiera trascender. No me la creo, ni nada por el estilo.

Sino que quiero dejarles algo a mis hijos, el legado de lo que me han enseñado gente que he conocido y me ha contado cosas interesantes. Me pasa lo mismo con este blog.

Por las dudas, como decía -y lo digo con mucha pena- Gabo García Márquez:

Si no tienes memoria, háztela de papel.

2 comentarios:

  1. Gracias Gabriel, por la cita y por tu bello post. Ojalá nunca perdamos la memoria...

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  2. Gracias a tí José Carlos por tu mirada y apoyo.

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