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viernes, 1 de febrero de 2013

Entrevista a Joan Blázquez (II Parte)



Crear hasta el infinito y más allá

La escuela en Cuba

–En Cuba donde monté dos escuela de orfebrería...

 

–¿Eso como surgió?

–Surgió porque una vez vino aquí una gente que trajo a Tarragona una orquesta cubana muy maja. Los conocí y me propusieron hacer una fiesta benéfica
para ayudar a las escuelas de Cuba en mi casa en Altafulla. 
Envié tarjetas a todos mis clientes y aquella cena fue un éxito. Y eso me dio la idea para montar una escuela de joyería en Cuba que allá no existía. Lo propuse, hablé con el Cónsul y organizamos un par de fiestas chulísimas donde recaudamos el dinero necesario.
Con lo recaudado, compramos herramientas y una empresa en La Havana se encargó de hacer las mesas de madera y lo montamos.

–¿La escuela tenía muchos alumnos?

Era para 9 alumnos en La Havana y 4 alumnos en Trinidad. 

Les organicé el plan de estudios, envíe libros de aprendizaje y todo. 
Escogí a los maestros. Me presentaron a varias personas de allá.
Luego los iba a visitar de vez en cuando y durante un tiempo dejé de hacerlo. Me parece que la cosa se les ha ido un poco a menos. No lo han sabido mantener.

–¿Ha perdido el contacto?
 

Hasta hace poco recibí una invitación para dar unas charlas y no pude ir. Pero me desanimó un poco ya que no han sabido mantener lo que había hecho al inicio.

–¿Y aquí? ¿Hay jóvenes que quieren ser orfebres o joyeros?

–Aquí pasa como en todas las escuelas de arte que están con la cosa del arte abstracto, moderno y que los profesores ya no son profesores. No enseñan el oficio primero. Cómo hacer las cosas. 

Dalí cuando le dijeron que se dedicase a nuevas tendencias y a crear y tal dijo:  
–No. ¡A mí me enseñáis a pintar!... Y a crear, ¡ya les enseño yo a vosotros!

El oficio no se está enseñando y ese es un problema. 

Soy artista y artesano al mismo tiempo. Y eso se está perdiendo.
La gente de Suiza hacen así: primero ven si sirves. Si eres un manitas. Si no lo eres, no sirves. Luego le dan más horas de fábrica y taller que la escuela. Fábrica que trabaja de verdad.

–¿Falta de equilibrio?

–El que crea es el artista y el artesano es el que tiene el oficio. Pueden haber artesanos que trabajan en el taller y hacen trabajos que el artista crea y les dice como lo quiere o también existe el artista que también es artesano. Eso es lo ideal.
Porque si tu creas y no lo haces tu mismo, te van a hacer aquello que tu has creado, pero no lo que tenías en tu cabeza.
Si lo haces tu, puedes cambiar sobre la marcha a veces te das cuenta que hay cosas que tienes que variar y tienes que saberlas variar creando.
Un pintor es artista y artesano a la vez. Sabe ver. Ve cosas que otros no ven.
 

Mire, cuando era pequeño estaba horas mirando rincones de la Catedral que la mayoría de la gente no se detiene a mirar. Yo le daba mucha importancia al picaporte, a un clavo de la puerta de la Catedral. Miraba esos clavos y me decía: ¡que clavos tan chulos! ¿cómo los hacían? Ese hierro para darle esa forma. Y pensaba. ¡Qué cosa tan complicada! Eso no lo hacían de fundición sino que eso estaba hecho forjado. 


Catedral de Tarragona

Puerta Catedral de Tarragona.

Apóstoles. Catedral de Tarragona

Estos arcos y gárgolas veía Blázquez de niño.

Estos son los clavos que habla Blázquez.

Otra mirada de los Apóstoles.
 

–¿En esa época había más oficios no?

Si y se veían trabajar ya que dejaban las puertas de sus casas abiertas. De pequeño los veía trabajar. Hubo un libro que hizo un americano que hablaba sólo de las forjas de la catedral. Y nadie se da cuenta. Las gárgolas son otra cosa increíble de la Catedral.

–¿Usted a conocido a Dalí, a Picasso?

–Hombre, me hubiese gustado. Yo cuando pienso en aquellas épocas de los cafés, que se juntaban artistas, poetas. Y me gustaría poder hablar con artistas de todo tipo. Yo estoy con un poeta y me encanta que me explique las cosas casi mejor que si fuera otro joyero. Quiero que me digan cosas que me choquen. Que me digan cosas que yo no sé.

–¿Aquí en Tarragona los artistas se juntan?

No. Tarragona no es un pueblo que vaya unido para las cosas. Somos muy individualistas. He tenido trato con un fotógrafo de aquí muy amigo que tiene más éxito fuera de Tarragona. Eso que nadie es profeta en su tierra, es una verdad muy grande. Pero en Tarragona es mucho más. Aquí eso es exagerado. Es una ciudad que no se autovalora.

–¿Es una ciudad pesimista?

–Muy pesimista. Pueblerina y acomplejada.

–Es curioso ustedes están rodeados de arte. Lo tienen todo. Me da la sensación de que aquí esto no es tan valorado ¿puede ser?

–Tarragona tiene que enseñar todo lo bueno que tiene.

–Veo que el modernismo está presente mucho en su obra

–A mí el modernismo me entró muy fuerte. Yo era una persona inculta a nivel artístico, no sabía ni siquiera lo que era modernismo ni lo que era Barroco. Yo veía una cosa, me gustaba o no me gustaba sin saber lo que era. Y lo fui aprendiendo luego. 

Yo siempre digo que si el modernismo no hubiera existido, puede que yo lo hubiese inventado por otras circunstancias. Al ser escultor y joyero, al gustarme la figura humana, las cosas irregulares pues más o menos coincide. Posiblemente al ver modernismo y gótico tiene mucha relación también. La prueba está que en la época modernista también se hizo mucho Neogótico.
Lo que me siento orgulloso es que mis joyas la gente sabe que son mis joyas. También todo se parece a algo.
 

No sigo la moda

–¿En qué momento se sintió que podía crear?

–El principio del oficio para mí, era inventar. Hacer cosas técnicamente complicaditas.

–¿Copiaba en ese momento?

–No. Hacía cosas que ya se habían hecho. No tenía muchas ocasiones al principio para poner mi estilo. Lo hacía por ejemplo con alguien de mi familia que si encargaba una pulsera eso se lo hacía yo.
Cuando vendía lamparillas de barro parecidas a las romanas ya me inventaba yo los motivos. Ya me gustaba no hacerlo igual sino darle una vuelta. Yo disfrutaba cambiando las formas. Lo hacía a mi manera.

–El estilo que tiene ahora ha pasado por varias etapas?

–Las etapas van variando un poco. Yo siempre he hecho un poco de todo. La moda es o todo pequeñito o todo grande. Yo siempre he hecho los dos y como yo he querido. Una de las cosas que no he hecho es seguir la moda nunca.
Lo cual no quiere decir que no hay coincidencias.

–Y las mujeres que dicen?

–Con algunas he tenido problemas cuando quise variar algo o veía por ejemplo que un pendiente podía subir arriba de la oreja. Pero me ha pasado que de pronto venía la moda con esa variante y es que claro, adelantarse a la moda o no hacer lo que es la moda es no vender.
Tengo un tipo de clientes clásicos y otros que aceptan lo que les doy. La mayoría de la gente viene y te dice: yo quiero algo original, una pieza única... pero, ¡al final quieren una pieza única igual al del vecino! Por eso tienes que amoldarte un poquito a seguir los gustos de la gente. Como mínimo el tamaño de las cosas. Si se lleva oro amarillo u oro blanco de acuerdo a lo que se use en ese momento.

–A mi me dio mucha curiosidad en el diseño de algunos de sus relojes ¿porqué en algunos el cuadrante está hacia un extremo? ¿Es algo ergonómico? Pensé ¿será porque molesta?

–No. Es una gracia que se vaya de la mano. Técnicamente no tiene ninguna razón. El único diseño que tiene una razón técnica es el diseño del Commandeur que sí  ese es inclinado. No tienes que mover el brazo para ver la hora.
Le quise dar esa inclinación. A nivel técnico está más pensado que los demás. También quería hacer algo más irregular. Más alto de aquí más bajo de allá, o me dejaba un hueco para poder meter una parte de la correa por el lado más alto para poder graduar la medida.
La tapa de atrás también para poder manejar la mecánica. Siempre hay que ir pensando. Lo que me pasa siempre es cuando voy acabando un trabajo, en el momento del acabado del trabajo que es cuando pules la pieza y es donde uno más disfruta... y es que no lo disfruto.

–¿No disfruta al ver el trabajo final?

–Ya estoy pensando en el otro proyecto que quiero hacer o tengo en la cabeza.
Tengo la ilusión de hacer un bolígrafo que hace muchos años que lo quería hacer. Yo buscaba una carga de bolígrafo metálica porque este no tiene nada que ver con un bolígrafo normal. Este diseño es muy abierto. La carga está a la vista y el otro día en una librería que me enseñó un montón de cargas y encima me salen con una que es especial y que se hizo para la NASA en el cual se puede escribir en todos los ángulos. Es una carga cerrada y hermética y lleva una presión dentro especial que hace que se pueda escribir así. Y no le afectan las temperaturas ni muy bajas ni muy altas y además se puede escribir debajo del agua.
 

(N de la R: Como será que se pone loco que entre la entrevista primera y la producción de fotos ya tenía listo bolígrafo. No saben como le brillaban sus ojos cuando me lo mostró mientras le hacíamos la producción de fotos)


–Usted se adapta a las maquinarias?
 

–Yo compro lo mejor. Las maquinarias de mis relojes se hacen en Suiza. Hay muchas medidas. Yo puedo diseñar la medida de caja que quiera porque enseguida encuentro la maquinaria para el diseño de reloj que haga.

–¿Quién es el cliente que le compra sus relojes?

–Es más joya que reloj. Yo siempre digo para ver la hora te miras el teléfono móvil. La gente se gasta el dinero en relojes. Compran marcas. Es una prenda que atrae y que es atractiva y tiene su gracia.
¿qué servicio te da un colgante o un anillo? Tiene un valor y tiene su gracia. Es toda una sensación psicológica.
De la línea commandeur tengo de pila porque no fallan y van la mar de bien. Pero el más bueno que tengo de la línea commandeur es automático y mecánico. Porque está pensado un poquito de cara al coleccionista y la persona muy exigente. Es menos exacto.

–¿Todos los relojes son iguales o cada uno tiene un detalle o toque individual?

–Las joyas que yo hago aunque haga una serie. Para hacer un modelo de estos, se tienen que hacer moldes y se han de hacer muchas pruebas porque todos los muelles que tiene son de oro. Y lo tienes que templar, calcular el grueso, la forma y cosas que hay que inventar. Como todo es artesanal. Si yo haría dos relojes iguales con la misma medida lo que hago es modificar algunas cosas. Alguno lleva un brillante de más. O pesa más o menos. Lo que no puedo hacer es una pieza sola y al siguiente otro modelo.
Yo por ejemplo de un reloj vendo 50 ¡Yo vendo los únicos 50 del mundo!

– De sus diseños más antiguos, alguno no lo lo hace más?

Yo tengo miles de diseños de joyas. A lo mejor tengo 2000 anillos. Yo no estoy fabricando todos los 2.000 al mismo tiempo y a veces algunos a lo mejor se han quedado descatalogados. Pero sigo haciendo uno que que lo diseñé hace 30 años.
Dejo de hacer aquellos que parece que no se van a vender. A veces vuelvo a sacar moldes que tenía de hace tiempo y los reciclo.
Pero lo mío es atemporal.

–¿Cuál es su diseño más clásico? Su joya fetiche?

–Mi mejor diseño es el último. Siempre se vive con la ilusión de que lo vas a superar todo lo hecho anterior.

–Incorformista...

–Es así. La siguiente, la pieza que no has hecho será la mejor del mundo. Como dice el frase: En amores las caricias soñadas son las mejores.

–¿Hay alguna parte que no controla mientras trabaja? ¿Deja algo librado al azar?

–Sí. Yo hago muchas cosas que las hago porque las quiero hacer. No me las pide nadie. Puedo ver hasta donde he llegado.

–Sus hijos siguen su huella

Bueno, dos hacen música y tengo uno pequeño de 7 años. El mayor de todos que es más empresario y puede ser que ahora le de por hacer el oficio y tiene manos e ideas. No se si lo hará o no. Si lo quiere hacer y lo hace feliz muy bien.

–¿Usted lo fuerza o los acompaña?

–Nunca les he dicho nada. Que hagan lo que quieran y que hagan lo que les guste. Si tienen mucha suerte que encuentren la felicidad con la música y yo los apoyo en todo lo que puedo.
Y el mayor, que es empresario veo que tiene cualidades y yo lo voy ayudar a pesar del esfuerzo que implica enseñar. Porque a mí no me gusta enseñar. 

No es que no quiera. Enseñar es perder el tiempo. Mientras lo hago no estoy haciendo lo que yo quiero hacer. Yo serviría para enseñar para que una persona se ponga al lado y mire y vea lo que hago y cómo lo hago.
Yo he creado herramientas para hacer algunas cosas donde necesito hacer determinada cosa.

–¿Cómo plasma la idea? ¿la boceta antes?

–Lo mío es una cosa bastante particular. Muy normal no es y no se si le pasa a otras personas. Yo cuando tengo que hacer un diseño ya sea por encargo o alguna idea mía. Antes te tienes que amoldar a la persona, al presupuesto a las medidas ¿sabes? al carácter o personalidad de esa persona y a la joya que puede ser adecuada para esa persona. Hacer una escultura es diferente. Pero hacer una joya es como hacer una escultura que te la llevas puesta.
A partir de allí o un encargo, cojo un lápiz y papel y goma. Me da mucha pereza dibujar. Voy borrando y corrigiendo y aprovecho el mismo dibujo. Ahí me concentro mucho. Hago una primera línea para marcar un eje central y a partir de ahí empiezo a hacer algo. Siempre empiezo sin saber lo que voy a hacer.

–¿Y después a hacer el molde?

–Si. Y me pongo como loco para ir a la mesa a hacerlo. Dibujar me da pereza.

–La escultura es muy difícil de hacer. A mí me gusta mucho los esclavos de Miguel Angel

–Ah, ah! ¡La obra interminada es un poco eso lo que yo busco! La magia de lo que saldrá de allí. Muchas obras mías las dejo interminadas como hacía Miguel Angel. Romper una cosa tiene que tener un equilibrio brutal. El roto a veces es lo que más me ha costado. A mi me gusta que se vea el golpe de la herramienta.

–El proceso de hacer una joya cuánto le lleva?

–Depende. Un anillo puedo hacerlo en una tarde o puedo tirar una semana para hacerlo,

–¿Cuál fue la joya más rara que diseñó?

–Cosas raras he hecho un montón. Hombre, puede ser el Sagrario que me han pedido. Porque técnicamente es complicado.  Esas piezas tienen que salir y acoplarse después. Hay un jaleo ahí importante. Es algo especial. Este típo de trabajos no se hacen todos los días. Entre la plata y el oro será una pieza única. Estará en la Iglesia de San Juan que es una parroquia muy grande y muy antigua.
Tiene una nave central muy grande y a la derecha tiene una nave que no está mal y ahí estará el Sagrario.


Por Gabriel Podestá Conte para Vía Tarraco
Fotos: Daniela Lapucci y Fernando de Noriega Arnal (producción) 
Fotos de Tarragona: Gabriel Podestá Conte

Aquí feliz posando con el maestro Blázquez en el frente de su tienda








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