EL QUE BUSCA ENCUENTRA

lunes, 4 de abril de 2011

/// CICLO DE ENTREVISTAS // RICARDO ROUSSELOT: ‘UNO’ DE LOS ULTIMOS GUARDIANES DE LAS ESTETICA





-El próximo miércoles 13 de Abril a las 15:30 hs. nos visita Ricardo Rousselot y viene a dar una conferencia en el auditorio de ESDi para mis alumnos y para todos los alumnos de la escuela...

-¿Rousselot? ¿Ricardo Rousselot? ¿El de El Corte Inglés?

-Sí. El de eso y La Vanguardia, La Casera, Spanair, Smoking, Casa Tarradellas, aceite Borges, y si te hago la lista no me alcanzan los dedos de la mano. Te vas a sorprender de todas las marcas que uno ve en el súper o en un estanco o donde sea que el realizó.

Cuando el año pasado fui para hacerle la entrevista al estudio que tiene Rousselot en Barcelona, muy cerca del Camp Nou, no imaginé que me iba a quedar hablando muchísimo tiempo. Fue mi primera entrevista y terminó como una charla de café.

Ricardo Rousselot es un capo de las marcas aquí en España. Eso sí lo saben.
Creía que era un tío superliado. Pero los grandes... los más grandes de verdad, tienen esa simplicidad en sus formas que eso lo trasladan a sus trabajos. Y una humildad más grande que el Camp Nou entero.

Me regaló su tiempo... su gran tiempo y me contó su vida. Desde cuando era pequeño hasta ahora...

Y como tenía más tiempo me regaló un momento de caligrafía romana... que eso me lo guardo para mí.

Siempre digo en el Seminario que yo cuento con ventaja. Porque a estos capos los veo antes y de paso aprendo antes y mucho. Siempre tenemos que aprender.

Desde que estudiaba en 1992 en la UBA en Buenos Aires que lo sigo y veo sus trabajos.

Por eso lo comparto. Porque el tren pasa una sola vez. Y hay que aprovecharlo.
 

-¿Cuénteme cuánto tiempo hace que está en España?

-Yo tengo en España 36 años de trabajo constante. En aquella época el cliente, o sea el dueño de la empresa era la cabeza visible y había un trato directo con él.

Por ejemplo trabajé como 25 años para Pinturas Bruguer, y jamás durante esos 25 años había pisado la empresa, porque el señor Enric Aguinaga, un alto ejecutivo de la empresa, venia casi día por medio a mi despacho, y era un señor que se jubilo ahí, el que entendía de todo y el que mandaba... y el iba y venía a la imprenta que también era de ellos. Era una imprenta de litografía de latas de pintura.

-Era una época donde el trato era más familiar...

Sí, lo mismo pasaba con la firma Tabacalera. Ellos venían de Madrid. Muy pocas veces solía ir a Madrid, se hacían reuniones e íbamos a comer. Y eran los señores de Madrid y se le entregaban los trabajos, se hacia toda la parafernalia, el show room con todos ellos, toda la gente explicando pero aún así, había trato directo con el mandamás.
Hoy en día yo no voy a ninguna parte más, ahora para eso esta el servidor, o e-mail, todo por Internet. Ahora, va mi hijo, no voy yo, rarísima vez me ven. Saben que estoy, no hay necesidad, antes iba el diseñador..

-¿Extraña eso?

-No. Yo creo que así como me adapto a todas las tecnologías también llega un momento que también a mi me cansa ir allí.

-¿Hablando de tecnología. Usted pasó por todos los cambios ¿no?

-En los ’70 trabajé en periódicos, mi hermano tenia uno en Argentina y en ese momento se trabajaba con la tipografía en forma manual. Se usaba en esa época la linotipo. Se trabajaba con una máquina plana, una rotoplana de plomo, había que hacer los grabados y poner la tipografía. Luego la cosa fue cambiando cuando vino una máquina que producía un sinfín de letras, de textos, reproducían ya las columnas hechas en vez de hacerlas con sacapruebas con plomo.
Se fotografiaban, se copiaban en una plancha y se ponían en una maquina offset de 4 cuerpos.
Todo ese cambio fue paulatino, se fue mezclando todo, todavía no había ordenadores, por que los ordenadores entran en los ’80 pero ya había gran cantidad de elementos que iban apuntando hacia eso.

-Y hablando del cambio tecnológico ¿Cómo trabaja su estudio ahora?

-Nosotros hacemos mucho packaging y en ese caso hacer un envase requiere mucho tiempo de trabajo. No es como hacer un anuncio que se termina hoy y mañana ya no está.
Hoy día las empresas confían mucho en la ciencia del marketing, la mercadotecnia. Hay empresas grandes como Pan Rico o Bimbo o Casa Tarradellas que tienen gente que sabe de como meter la mercadería en el supermercado y como tiene que estar y como tiene que ir y contra quien compite y que quiere la gente.
Entonces claro, tu tienes que trabajar con todos esos datos, y entonces el envase pasa a ser una cosa mas técnica y mas científica porque ahí entran todas las artes y todas las ciencias. En un envase entra la tipografía, la ilustración, la fotografía, las semiótica, la semántica, la tercera dimensión, la sociología, la idiosincrasia de la gente, la historia de los colores. Para vender un pan no veas el lío que hay que hacer. Porque claro, la gente de aquí según de donde venga, somatiza, ve una cosa aquí y lo llevas a L’Hopitalet (Barcelona) y le parece otra cosa.

Como comentaba, se trabaja con datos muy fidedignos, y nosotros nos ponemos y desmenuzamos todo eso y lo transformamos en algo visible, que contenga todos esos parámetros hasta que lo impriman.
Pero todo eso tiene que tener uno de los grandes componentes de la mercadotecnia y del packaging, la industria del branding es el arte, o sea, la belleza. La belleza a pesar que la quieren hacer desaparecer, desde la época de la Bauhaus, no desaparece, la belleza, el ser humano la tiene intrínsicamente dentro.

-¿Cómo define la belleza?

-¿A que llamo belleza yo? La belleza es: el gusto por las cosas bien hechas o hechas a mano o trabajadas. Y ahí entra la caligrafía, la tipografía, que sea una tipografía agradable, que no sea desagradable, que no sea pinchuda, que no sea agresiva. Bueno, los colores ni hablemos, tu tienes que ir transformando todo eso en algo apetecible. Además que, ese toque, ese beneficio extra que uno le da, lo sitúe dentro de un contexto, o de un braquet que le llaman, o una estantería de que eso vale tanto. Ese es el valor añadido que nosotros le damos.

-¿Y antes diseñar un envase era distinto? ¿Se trabajaban con menos datos?

Te doy un ejemplo: En Tabacalera cuando trabajaba, el problema que tenía era que me tocó diseñar un cigarrillo para estar entre Fortuna y Marlboro, o Winston y tenía que tener un precio más que Fortuna pero menos que los otros. Y tu tenías que vértelas para diseñar, porque la gente no sabe lo que sabe. La gente que consume esos productos tiene un gran archivo de imágenes que le vienen de generaciones que absorben eso y te dicen:

- Es que no me gusta.
- Y le preguntabamos, ¿por qué no le gusta?
- Ah, no sé. No me gusta.


Te gusta o no te gusta, y todo eso tenemos que captarlo, entonces el envase tiene que tener, cierto vuelo, cierta alegría. Hay envases que tienen más y otros menos. Por ejemplo los de hoy en día son muy cambiantes, y no duran tanto como antes.
Ahora, hoy sale un pan mañana la competencia saca otro y éste, rápidamente ya está preparando algo y ese pan ya deja de ser, es obsoleto, y este otro el que vale.

-Claro...

-Y entonces claro, hay que estar al loro de las cosas que pasan, y porqué pasan. Antiguamente el espacio no se cambiaba nunca. Hay envases, que están en colecciones, que no se cambian en cientos de años, o en 50 años. Cualquier envase de estos antiguos ni se tocan.
Yo entré a trabajar en Tabacalera y al principio cuando hacíamos envases de tabaco y había algunos que había que retocarlos, te decían: “Cuidadito que no toque nada, por que hay gente que te los vigila, y si ven un cambio, te dicen: -seguro que es de contrabando- y entonces no te lo comprarán.” Entonces tenia que cuidar que no se toque el envase. Hoy en día el envase dura la primera distribución.

-¿Cuánto tiempo es el que considera que tienen durar una marca?

 
-Las marcas se van remosando y se van poniendo al día cada “x” tiempo. Por ejemplo, yo hice la marca Spanair, el de los aviones, un trabajo inmenso. Y de repente el avión tuvo un la desgracia cuando se cayó y a la empresa la tuvieron que reflotar, por lo que claro, el logotipo antiguo recordaba el accidente, y entonces fueron a otro diseñador y le dijeron haznos otro logotipo, y con el otro logotipo tampoco despegaron. Pero no sé, verá, son esos los manotazos del ahogado.

-Cuénteme del logotipo de La Casera...

-Bueno ese cambió tanto ya...

-¿Cambió mucho?

-Recuerdo cuando yo lo cogí, era la primera vez que se cambiaba...venía de los años ’40. El envase era una gaseosa que tenia un tapón con alambres y con el capuchón de plástico, y tenía una etiqueta con forma de escudo como del Barça. Era muy antiguo. Tengo ahí libros que lo ponen. Y a mí me contrataron para no solamente diseñar el logotipo, el logotipo era como una cosa que acompañaba en todo eso.

Se hizo en Madrid, yo trabajé en Madrid solo, hice todo eso en una noche allí trabajando en una agencia y después hicieron el test y lo aprobaron todo. Después ese diseño duró muchísimo tiempo hasta que las empresas cambian y viene otra gente, y todo desaparece y nadie sabe que pasó, salvo que tu lo pongas en los libros, que eso es lo que tenemos nosotros de ventaja nosotros los diseñadores. A pesar de que no es nuestro logotipo y el cliente nos han pagado por el trabajo, yo lo que hago es ir ante notario cada vez que diseño un logotipo, y firmo ante él, que ese logotipo, la propiedad intelectual pertenece a mi empresa. Eso vale mucho dinero. He ido con varios clientes a hacerlo. De todos modos como autor eso te sirve si tu quieres ponerlo en publicidad, revistas, libros... te lo permite hacer, esa parte es tuya, es la parte frívola, pero no puedes tocarlo más. El uso comercial es de quien te pagó por hacerlo, y ya no te pertenece.


-Diario La Vanguardia

-Cuando hice el logotipo de La Vanguardia en el año ’81, yo trabajaba de director de arte en el Grupo MMLB, una gran agencia que ahora ya no existe. Pero era la más importante que trabajaba en España en los años ’80. Y La Vanguardia, el diario del Conde de Godo, cumplía el centenario. Y nos dicen: “queremos que nos hagan una campaña y además queremos un sellito que aparezca en el diario todos los días“ al lado del logotipo que tenían, que era muy antiguo. El periódico todavía era tipográfico. O sea, además impreso en hueco grabado, como los diarios antiguos.

Entonces me puse a trabajar y como trabajaba en la campaña con un compañero que era uno de los mejores creativos, ahora director general de McCann-Ericksson que se llama Agustín Elbaile. Y me dice: “Ricardo bueno, vamos a hacer la campaña, vamos a divertirnos un poco”. Hicimos de todo en esa campaña y ganamos el premio... de los mejores anuncios.

Pero a lo que iba, el logotipo ese estaba allí y digo:-“Bueno, yo tengo que hacer un logotipo, un sello que ponga La Vanguardia, un sello... y pensaba: -“si yo pongo La Vanguardia al tamaño del sello que va acompañado, pierde toda la gracia, desaparece. “¿Entonces que tengo que hacer? Tengo que hacer un ovalo. Pero esas letras son muy finas y no se puede agarrar por ningún lado”... Entonces ¿qué hice yo?, cogí el logotipo de La Vanguardia lo puse ahí y después hice por otro lado otro dibujado, con las mismas características grecorromanas pero más pesadas y más trabajadas. Más moderno.

-¿Esa es la versión que hizo en el ’89? ¿Lo hizo a mano todo?

-Si, yo siempre trabajo a mano yo no hago nada a máquina.

-¿Cuánto tiempo le llevo hacer el rediseño?

-Ah, bueno, no sé... yo trabajo normal, no es nada del otro jueves. Incluso hice cosas más complicadas. Lo que pasa que el Conde de Godó, no nos había pedido el logotipo del diario.

-Claro, le habían pedido el sello de los 100 años...

-Sí, eran un sello que ponían ahí, que decía La Vanguardia 1881-1981.

Y bueno, por otro lado dibujé el logotipo como a mí me gusta. Y también se lo acompañe con el sello. Que al otro día ya salió en el diario de La Vanguardia. Pero como le di el logotipo, y los tíos cuando lo vieron dicen: “joder, pero este es mejor que el anterior”. Y a los dos días me encuentro con el logotipo que hice yo, horizontal.

-El de fondo azul y todo?
 

-No, no, el fondo azul vino después, con Milton Glaser. Cuando el diario le encarga a Glaser el rediseño total. En ese entonces están allí Pepe De Rosa, Rosa Mundet, están toda esta gente en el departamento de diseño de La Vanguardia. Y le encargan a Milton Glaser que les diseñe la estructura, todo el diario. Pepe De Rosa, es un tío que tiene una empresa que diseña diarios en todo el mundo.

-¿Pero ahí en ese proceso intervino usted? ¿en esa etapa Milton Glaser lo llamó para hacer el logotipo?

-No, no, yo no trabaje con Milton Glaser lo que pasa que Milton dijo: “El logotipo está fenomenal no hay que tocarlo para nada”. Solamente le llegó a poner un fondo de color. Por lo que yo no tenia nada que hacer allí. El me conoce y sabe quien soy.
O sea, que en ese momento, ellos utilizaron el logotipo que había hecho antes. En esa época todo era analógico. Se hacían todos los grabados con ácido. Todavía no estaba vectorizado.

-Claro

-Yo siempre tuve contacto con La Vanguardia pero como yo no trabajo allí, no tenían nada para darme. Pero soy muy amigo de la Rosa Mundet, y toda esa gente, hasta que mirando un día el logotipo que tenian me dije: “Joder que mal está el logotipo éste”, que por cierto, lo había hecho yo. Pero lo habían vectorizado mal.
Alguien en el comienzo de los ordenadores, le da por digitalizarme el logotipo. Y no lo hizo bien.

Y a mi me dolía porque veía que le faltaban cosas. Entonces nos pusimos aquí, vamos a digitalizar el logo de La Vanguardia, nosotros hacemos muchas de esas patriadas, y cuando lo tuvimos perfectamente digitalizado, tan a gusto, llamo a Rosa Mundet, y le digo: "Ey Rosa, mira quiero verte", y dice “¡Huy!, yo te iba a llamar, por que estamos por cambiar el logotipo”. (Risas) Le digo: “Yo tengo un logotipo ya”, “¿Lo hiciste ya?”, “Si está hecho. Lo digitalicé.” Y me dice, “Bueno no importa, pero queremos ver si podáis hacernos un logotipo nuevo, siguiendo las pautas nuevas del diario…”. Y mira, el otro quedó como una anécdota.

La gracia de esto es que nadie me había pedido el logotipo y yo lo hice. Claro se cobra dinero, pero en el primer trabajo a mí me lo habían pagado como un trabajo de director de arte de agencia.

-Claro sí, sí.

-A lo mejor algún otro, hubiera hecho un lío, pero yo no. Y la segunda vez igual.
Lo mismo fue también con Pedro Domecq, con el vino fino La Ina.
Yo cuando llegué a España, ví la botella y no sé, le faltaba algo a esa botella, falta que alguien cogiera un escoba y que barriera un poco por que estaba un poco... Muy bien hecha no estaba, vos mirabas y algo fallaba.

-¿Eso fue en el ’75?

-Sí. Entonces cogí la botella, la empecé a mirar y empecé a dibujar. Le hice una etiqueta como a mi me parecía. No soy un genio, pero sé, he visto muchas botellas y trabajé embotellando, e hice un logotipo bien dibujado donde le puse la tipografía bien ordenada, saqué todas las cosas que estaban mal, y fui a Madrid.
Domecq me dió audiencia, y eso, y se la dí. Y dice: "¡Huy!, ¡que lástima! ya hemos trabajado en esto y ya lo han hecho” se lamentaba. Pero mira, fue una patriada mía ¿eh?, y me dice: "Ah, pero no importa, ya te tendremos en cuenta”. Y qué se yo, al final, al poquito tiempo, ya tenía trabajo con ellos, y trabajé en forma constante como veintipico de años haciendo cosas para Domecq.
He hecho todos los Carlos I, he hecho de todo... cantidad de licores... Siempre fuí el diseñador de Domecq. Además de Tabacalera, y además de otras empresas ahí de Madrid. Pero siempre con ese espíritu de voluntario ¿No?

-A si que aparte de diseñar las etiquetas, diseñaba también las botellas...

-Es una de las cosas que más he hecho. Hice diseño de botellas y frascos para perfumes.

¿Dónde aprendió ese arte?

-En Estados Unidos.

-¿En Estados Unidos?

-Sí, yo diseñe frascos para perfumerías, y molderías de plástico, y claro yo trabajaba para Perfumes Dana, y para muchas empresas en una época que todavía los perfumes no eran tan como ahora que hay como por ejemplo del estilo como Jean Paul Gaultier, no sé, haciendo cosas raras. Nosotros hacíamos lo que se podía hacer en España. Trabajábamos con moldes, con plástico inyectado y conozco todas las vidrierías, hacíamos maravillas.
En Tabacalera hicimos muchas botellas, por que ellos regalaban cosas y tenían siempre cosas de perfumería. Pero bueno, he trabajado para todas las vinícolas aquí, he realizado envases, trabajé muchísimo con Larios, a Larios le hice muchas botellas.
Pero hoy en día no se hacen esas cosas ya. La última botella que hice, y esa ya la hice con Cad-Cam, con sistema de 3D fue para DYC, whisky DYC de 8 años. Y ahí se terminó, no se hizo nunca más una botella. Yo he trabajado para Domecq he hice botellas de cristal con 20% de plomo, botellas talladas, hermosas, carísimas…


-Comentó usted que trabajó también para Tabacalera

-Fortuna... bueno todos los tabacos, bueno, de estos de fumar puros. Los puros de Aniversario, los puros de Gran Regalía, los Caribe, los Sancho Panza, hay muchas cosas. Yo he trabajado muchísimo. Muchos años.

-La marca Ducados ha mantenido el diseño original, incluso el color.

-En el Ducados siempre se trató de respetar un poco el diseño desde cuando fue creado. Antiguamente se llamaba Tres Ducados, y después se llamó Ducados. Fue hecho hace 40 y pico de años. Y crearon los originales en la imprenta y yo seguí luego hace treinta y pico años.

(Mientras habla Rousselot no se queda quieto. Va y viene en su estudio acercándome, libros, envases de lujo, botellas hechas para Domecq hechos en porcelana pintada a mano por LLadró en Valencia...), envases de puros, una belleza...pero también tiene cosas nuevas...

-Yo he trabajado mucho para Purina, una de las cosas que más se hace aquí en el estudio es comida para animales: para perros, hámsters, pescado, gatos y esas cosas. Y eso... quizás no tiene tanta gracia. Están sí, bien hechos, pero no llaman tanto la atención como este otro tipo de botellas de lujo, esto la gente lo tiene en su casa y le gusta ver algo bien trabajado. Que haga recuerdo... un poco, es un poco para status, darle estatus a la gente. La comida de bichos está muy bien hecha y da prestigio por la marca y la empresa que nos encarga el trabajo.


-Hablando de productos de venta masiva veo la marca Casa Tarradellas. A mi me gusta mucho ver marcas en el súper.

-Cuando ellos vinieron a nosotros hace muchos años ya, era una fabrica que hacían el fuet, el salami ese, hacían un montón de cosas, tenían paté, tenían jamones, crecieron y se armo tal lio de productos y dicen, vamos a hacer un estudio de mercado: Primero vamos a empezar de nuevo a hacer una marca. Entonces, me llamaron para hacer la marca, y bueno, y un tira y afloja hasta que conseguimos quedar de acuerdo. Cuando se trabaja con empresas que interviene mucha gente dentro, esa gente siempre te dicen que es mucho, que saques esto o lo otro... Nosotros sobre todo, tratamos de mantener las cosas dentro de un orden. No transijo yo por caprichos. Sí, vamos a presentar lo que piden. Convencerlos de  lo que realmente les conviene. Y fue el señor Tarradellas, un señor catalán, muy serio. Un tío de negocios de estos que se hizo solo a sí mismo y ha levantado un imperio ahí adentro, es un tío muy muy serio.

Y cuando fuimos a firmar el traspaso de la marca ante Notario, el señor Tarradellas me pone la mano en el hombro y me dice: "Ha hecho un buen trabajo Ricardo, ha fet un bon treball”.
Y la gente de allí me decía: “Joder te lo ha dicho, ¿escuchaste?, esto no se lo dice a nadie.”
Y sí, y mira, estaba muy contento el hombre.
Al principio le asistimos en todo, le cambiamos todos los envases, hicimos todo. Pero luego ellos se formaron su propio departamento de arte dentro, nosotros les asesorábamos externamente y les dábamos materiales y eso, y después ya siguieron su camino en forma autosuficiente. Solamente van fuera por cuestiones de cine o televisión.

-Me cuenta que ahora hay mucho estudio de mercado previo, todo ha cambiado mucho con respecto a hacer un envase, una marca… . Yo lo que observo es que las marcas hechas de antes prevalecen, y si bien se retocan un poco mantienen el espíritu.

-Es como todo... te hago cien mil analogías, a ti te gusta comer, y bueno vamos a ir a probar todo que hay para comer y te vas hasta El Bulli si quieres y vas a comer lo mejor, lo mejor. Pero luego ya vuelves otra vez a atras y te dices: quiero comer estos garbanzos con la cuchara de madera, que vas a Casa Leopoldo ahí, no sé, es lo mismo. La percepción humana es tan simple que todo vuelve, los coches se vuelven a hacer otra vez con aire retro, las modelos vuelven a ser gorditas otra vez...viste...se vuelve al principio….

-Es cierto…

-La moda, es moda por qué cambia, llega un momento en que esto los logotipos, a veces me dicen lo queremos ‘almohadillado’ (SIC) te piden, almohadillado es una palabra como también escuché por ahí ‘Danonizado’ (SIC).

Danonizado... ¿el estilo Danone?

 
-El logotipo siempre tiene que ser totalmente simple para que la gente lo vea rápidamente. Que no lo llenen de porquerías pues eso al final es lo que la gente entiende. Nosotros aparte de dar un buen trabajo técnico, inmejorable, le damos ese beneficio del arte, de la cosa hecha a conciencia, que salga aprobada por un experto de la letra que tiene que estar bien por que sino está bien, yo no la apruebo. Y yo tengo mi prestigio.
Entonces ya eso es un beneficio extra. Un valor que le da mi estudio aparte de que cuento con colaboradores, la gente que tengo yo, que son unos capos.
Y el que no lo tiene... pues se tiene que valer la letra que halla dentro del ordenador ahí tenéis un millón de tipos de letras. Pero luego ponerlas juntas a ver que pasa.

- Usted para hacer una marca ¿Hace una tipografía nueva?

-Sí, y es el valor extra que les damos a las empresas. Por otro lado siempre parto del alfabeto, los parámetros, el ductus de la romana de la primera. Yo soy profesor paleógrafo, yo soy calígrafo, sé de tipografía. Yo también diseño tipografías. Esto es prácticamente lo que hago, estoy en el diseño tipográfico. La mandamos a los EEUU y allí lo venden. Están en la red.


-Usted hace primero todas las tipografías a mano y después las digitaliza, las vectoriza…

-¿Para una marca o para la tipografía?

-Para la tipografía.

-La tipografía se dibuja primero... se hace un test, se dibuja lo que se llama el Hamburgerfonts, ¿qué es el Hamburgerfont?, lo que pueda tener un alfabeto esta ahí. La altura, el ancho. Y si eso tiene cierta aceptación, vas haciendo variantes hasta que vos ves que realmente pueden funcionar.
Para unas cosas que te guste, sino el mercado tenga una necesidad para eso. Hay un diseñador de tipografías en argentina que se llama Alex Paul, que tiene sus tipos, una imprenta de tipografía. Y que se ha metido dentro de las necesidades del que hacen bases con las letras que están hechas a mano, que parezcan recién hechas, hechas por la abuelita o hechas por no sé...Y hace eso por que el buscó ese sector.

-Entiendo.

-Hay gente que hace letras para para libros, o para periódicos... hay muchos lugares donde te puedes meter.

-¿Y cómo se trabaja la tipografía a partir de realizar una marca?

-Te puedo dar aqui el ejemplo de Smoking. Cuando yo hice Smoking hace 30 años la empresa me pide que le haga la tipografía Smoking como hice la del El Corte Inglés.

-Cuénteme de otras marcas

- Otras cosas que hemos hecho, a ver, no son de venta masiva como el Fortuna o Ducados. Hicimos el Farias. También hicimos la caja de puros de La Casa Real, esto cada cigarro tiene la firma del Rey.

-¿Ah, si?

-Sí. El escudo Real. Allí en la Casa Real cuando venia un dignatario de fuera le regalaban una caja de puros y una botella de Carlos I. Los dos hechos por mi, yo se lo dije a la reina un día. -A ella no no le gusta que fume el marido... y mira. Le digo: “Yo le hice la caja de puros de su marido”, y me dijo: “está muy bien, y son muy lindas”.

Aquí Rousselot me muestra su book de trabajos y me muestra infinidad de marcas y envases... y mientras pasa las hojas me va contando los detalles de cada envase o marca. 

Y me comenta algo que me quedó grabado mientras me muestra y comenta sus trabajos: 


“Nosotros los diseñadores debemos cuidar que los trabajos además de funcionales, sean bellos. Debemos dar ese plus extra de belleza a las cosas que hacemos. Nosotros seríamos algo así como: ‘Los últimos guardianes de la estética’
 Confieso que me sentí como un Highlander del diseño cuando me lo dijo...

-También está el Ducados. Acá tengo el Ducados y el Fortuna. Del Fortuna se hicieron todas las variedades, todos los tamaños, el escudo. Todos los escudos estos heráldicos que hay, están hechos por mí. La moneda fue sacada de una moneda real de oro, la he dibujado exactamente igual, pero ahora claro, el envase tiene tanta etiqueta… el Partagas, el Ducados Rubio, después el Ducados Rubio cambió, de estos hicimos varios. Este salió al mercado así, pero luego fue cambiado de otra manera.

El lima, Lime Juice Rives. Este hasta hace poco estuvo en el mercado. Pero tiene más de 20 años. Ahora lo han cambiado. Acá esta la botella que te digo que hicimos nosotros. El Whisky DYC. Destilerías y Crianzas DYC.

Marqués d’Arienzo, este es uno de los primeros trabajos que hice para Domecq. Hice bastantes vinos para ellos. Zig zag. Este es en Estados Unidos, yo cuando trabajaba allá, trabajaba para la revista Playboy haciendo editorial, teníamos nosotros un estudio muy grande ahí en Chicago, y PlayBoy era cliente del estudio.

-En EEUU trabajaba para una agencia o tenía su propio estudio?

-No. Teníamos un despacho de diseñadores. Trabajábamos con gráfica de alfabetos, como se llame ahora. Trabajábamos la letra. O sea dibujábamos todos, todo se basaba igual que acá, esto es igual que aquello, la base nuestra es el conocimiento tipográfico. Nosotros primero lo enfocábamos por el lado tipográfico.


-La caligrafía esta, esta presente todo el tiempo

-Si puedo, si la piden. Siempre yo trato de meter caligrafía, así como hay cosas que no llevan caligrafía en cantidad, a lo mejor hay más de las cosas que no llevan caligrafía. Pero una caligrafía se ve enseguida, se reconoce enseguida.

-¿Por qué el caballito del grupo Erre?

-Ese es nuestra marca, por que siempre lo tuvimos, el caballito lo compramos en un anticuario.

-El caballito que veo en la entrada ¿es ese?

-Si, si el mismo que esta allí. Ahí también esta en persona.
Este caballo esta hecho hace más de 100 años, muchos más, cantidad de años… en Valencia…una talla de… un caballo de tiovivo (calesita). Yo lo compré hace más de 30, 20 años o así.  Y lo tuve en casa. Yo tenía una casa en Cadaqués, y este lo compre en Cadaqués, y estaba ahí en el salón. Estaba sin acabar. Esto después los tíos la cagaban lo lijaban y lo pintaban, y lo arruinaban,…
y lo tenia ahí, y un día que vinimos para acá a Barcelona, voy a llevar el caballito y lo teníamos en un rincón como todas las cosas. Entonces como teníamos que buscar una imagen para el estudio un logotipo, algo, y le dimos vueltas a la cabeza. 
Y al final miramos,  Pero... aquí tenemos algo divertido, un caballo. Todo el mundo quiere un caballo, no hay nadie que odie a los caballos. No hay bicho más amable que hay... y así quedo el caballito.

-¿En qué se inspira para hacer una tipografía?

-No sé, te viene qué se yo. Es cuando… si un cocinero dice por ahí: “José, le voy a poner una cebolla a ver que pasa.”… 

-Y, por ejemplo no sé, en qué se inspira? ¿una película? ¿una historia? ¿un lugar?

-No, yo siempre llevo papeles en el bolsillo, y tengo… a veces tengo que tirarlos por que ya, que voy anotando, haciendo lo que se me ocurre cuando doy alguna vuelta o algo.
Por que en una tipografía con que hagas una sola letra, una sola letra ya está todo, ya está el alma. Ya sale, ya sabes lo que va a hacer.

-¿Y cuál es la letra que hace siempre?

-Generalmente la A o la G. La G, la A que normalmente son diferentes. Bueno de estas tengo 150 hechas. 

-¿Lleva un lápiz?

-No, trabajo con rotuladores, con pluma y rotuladores.

-Comentó a partir de la marca el Corte Inglés realizó el alfabeto.

Aquí Rousselot me muestra un alfabeto de El corte Inglés hecho por otro estudio y se lamenta de cómo está digitalizada y me dice:
-Esta tipografía se hizo digitalizada, pero antes de OpenType.
OpenType es un sistema que permite miles y miles de de caracteres. Caracteres que la máxima y la mínima tú la programas y ella misma te va poniendo la A que termina, la A que va en el medio, la A que empieza…. Lo que tú quieras te lo hace solo. Claro la de El Corte Inglés es una tipografía que al ser escrita y al tener interconexión con la de al lado es un coñazo, no había forma… Entonces se dibujaron todas las variantes, bueno aquí hay en parte, pero hay muchas más.

-Las variantes de las letras…

-Pero nosotros hicimos y diseñamos con cual va cada una. Pero claro se tenían que armar a mano por que no estaban en teclado, no se podían poner en el teclado.

-¿En qué año empezó?

-Esto tiene como 20 años o más, esto vino del El Corte Inglés directamente por intermedio de la agencia Rilova-Casadevall-Pedreño, me dijeron: “¿te animas a trabajar en esto?” “pero si esto es lo que hago yo, les comento”..., y dicen: “mira aquí hay una serie de antecedentes, lo han intentado hacer otros, pero el señor El Corte inglés o como se llame, el dueño no le gusta como lo están haciendo” y qué se yo, “y además quiere tener un alfabeto”.

Y ahí ya empezamos con el ida y vuelta: bla, bla, bla y hacer cosas hasta que lo acabamos.

Aquí me muestra el logotipo actual que se ve ahora en tiendas...

-Por ejemplo aquí ves es el logotipo del Corte Inglés que se ve actual, y este es el mismo pero hecha con mi tipografía.
Como ves, está arreglado tiene toques, pero es tipografía, no es dibujado como este. 
Tiene el peso que tiene que tener y tiene todo lo que tiene que tener. Esto es lo que te digo yo cuando le doy el toque. Nadie se da cuenta.

-Y la banderita del Corte Inglés, ¿Qué pasó?

-Esa sí existe. La primera cosa que hicimos para la tipografía, fue un texto para poner en la banderita esa, le dieron bastante uso. Luego contrataron a alguien, no se quién, que hiciera la versión como tipografía, la pusiera en teclado. Esto esta en teclado vos buscas una letra y aparece pero no se puede escribir.

-He visto que ha hecho muchos Ex-libris.

-Si, si. Es una chifladura mía. No vas a vivir de ello ni una semana, pero como a veces me doy el gusto.


El muchachito que dibujaba letras...

-Cuénteme sus orígenes antes de todo esto, ¿cómo se ha formado? ¿Empezó en una imprenta?

-Esto nació en mí, como nace un pianista o guitarrista o lo que tu quieras, siempre que haya vocación. O sea, esta la gente que tiene una vocación y esta la gente que dice bueno voy a ver que me gusta. No sabe, entonces por ahí, se pone a trabajar en una empresa y el cree que es eso lo que le gusta pero lo que le gusta es otra cosa, entonces lo hace como un hobby.

-Claro que sí.

-Yo dije, yo quiero vivir de lo que me gusta, no quiero trabajar en un banco, ni de contable ni nada, ¿entiendes? Y claro, eso era como de piratas o así, donde yo nací en El Chaco era como dibujante ¿de qué? ¿que vas a dibujar historietas? No. Quiero... no sé... me gusta dibujar pero no se qué... y así fue... En vez de inclinarme hacia la imagen, dibujar personas o caballos o casas o árboles.
Hay tanta gente que dibuja paisajes y… a mi lo que me interesaba, yo se dibujar, estudiaba pintura y de dibujo bien, pero no me interesó nunca la parte académica.

-La Academia...

-No sé, a mi me gustaba dibujar letras. Me gustaba la tipografía. Veía los carteles, cuando tenía 3 o 4 años, yo me acuerdo perfectamente. Mi padre era encargado de un obraje en el chaco donde vivíamos y hasta allí llegaban los trenes, antiguos grandes, grandísimos. Llenos de carteles de bronce, con unas letras enormes.
Y eso a mí me fascinaba, no sé. A lo mejor fue eso lo que me fascinó. Y si no hubiera habido este  tren ahora mismo estaría haciendo otra cosa. Pero yo quería hacer eso, yo quería dibujar eso.

Empecé dibujando trenes, y cosas de esas. Y así siempre, nunca me aparté. En la escuela el dibujo libre, el titulo era más importante que el dibujo. Contaba la historia nada más. No había historieta, estaba el nombre nada más.
Y así me fui buscando la vida. Claro mi hermano empezó a trabajar, el tenía 17 años y yo 16, en un diario en el Chaco, y entonces yo iba allí, y empecé a hacer unas cositas, hacía mapas, y cosas de esas, iba a ver el taller de fotograbado. Y allí dije: “esto es lo mío”.

Después me mudé a Buenos Aires, después de la mili. En la mili también estuve haciendo planos y dibujando cosas, haciendo todos los diplomas de los soldados, escribiendo cartas para todo el mundo. Y me gustaba trabajar con la pluma y supongo que alguna cosa buena tendría. Si no la gente no repetiría, siempre me pedían cosas.

-Y Buenos Aires...

-Y cuando fui a Buenos Aires me puse más, quería ya ver que podía entrar en un estudio y tuve la suerte de entrar de aprendiz, con Enrique Petersen en Buenos Aires, en la calle Uruguay, y empecé ya a dibujar directamente alfabetos, copiándolos y tratando de dibujarlos lo mejor posible. Y como tenia gran talento se ve, lo hacía bien y nunca dejé de dibujar alfabetos, y así en adelante.

En Buenos Aires estudié, en Estimulo de Bellas Artes, antes de allí, en el Chaco estudié dibujo en la Universidad Popular. Mis padres habían contratado a un pintor francés para que nos enseñara a los chicos, a mí especialmente, pero aprovechando que había otros chicos.

Yo decía cuando era chico:
- Yo no quiero ser artista,
- Pero ¿qué es lo que quieres ser?
- No sé. Qué se yo, dibujar... letras... eso quiero dibujar.”


Mi padre tenía una industria de cuando se salió de La Forestal. Fue a la ciudad por que ya nosotros teníamos que ir a la escuela, y no íbamos a estar sueltos por ahi. Se asoció con un personaje de ahí y tuvieron un molino de yerba mate.

Y bueno, ahí le metí, empecé a hacer mis pinitos. En el diario cuando mi padre publicaba un anuncio, eso lo hacía yo, era dibujado por mí. Después, fui a Estados Unidos y allí ya aprendí en serio, allí fui a graduarme.

-Había un pintor que, en mi pueblo en Resistencia (Chaco), que iba en bicicleta a todos los lados yo lo seguía, y pintaba las vidrieras y pintaba… para mi era Miguel Ángel. Y él me, me soportaba, digamos, y con él aprendí mucho. Se llamaba Fernando Ortiz.
Fernando cantaba en una orquesta que era famosa. Son esos personajes que únicamente hay por allá. 

 
Estados Unidos

-Allí estuve desde el ’61 hasta el ’68, allí trabajé mucho, mucho. Por que allá en Norte América, a diferencia de nuestros países, ahí te pones a trabajar y si queres parar, paras. Pero sino, nunca falta el trabajo. Había más de lo que uno podía hacer. Yo absorbía mucho por que quería. Tenia esa necesidad de hacer cosas.

Además, aprendí mucho de la gente que eran verdaderos calígrafos, me enseñaron bien y, he visto y mucho. Todo lo que no pude aprender en la escuela.
Hace poco di un taller de tipografía en la Universidad de Barcelona, tenía 10 alumnos, haciendo tipografía, y yo les dije: “Joder, la suerte que tienen ustedes.”
Por que claro, había alguien a quien preguntar. Yo no tenía a quien preguntar.

Primero buscar donde, y luego encontrar como se hace esto. Hoy en día, lo importante de la universidad es que te dan las cosas bien aprendidas cronológicamente. No como yo que aprendí lo último al principio y lo principio a lo último.

-Pero, ¿qué es mejor?

-No sé, yo creo que el orden de lo que haces, yo siempre doy consejos a la muchachada que hay que ser disciplinado. Yo soy... la verdad es que hoy está todo un poco por aquí el estudio despelotado. Pero se todo lo que hay. Soy muy disciplinado. Sé cuanto tiempo me va a llevar una cosa y nunca, nunca le digo al cliente: “mira que no pude hacer nada o no tuve tiempo”. Siempre tengo tiempo, yo siempre llego a tiempo.
Una vez me preguntaron hay en una conferencia, ¿y cómo haces para hacer tantas cosas?, para eso están las noches. Si no tuvisteis tiempo de día lo haces durante la noche.

Siempre digo que trabaje más noches que días, muchas noches. Cuando trabajaba en Estados Unidos, cuando era joven, tenia mi mujer y 3 hijos ya, yo trabajaba en el estudio haciendo el trabajo de todos los días, y era duro. Después iba a casa, estaba ahí un poco con la familia, y después ya me ponía en mi mesa de dibujo a hacer trabajos que me encargaban como freelance.

Y es que todo el mundo me llamaba para hacer trabajos. Y claro, no podía decir que no, aparte por que era dinero. Y los niños venían, me daban un beso en la mesa de dibujo y se iban a dormir.
Cuando se levantaban, estaba yo todavía trabajando y venían a darme otro beso para ir a la escuela.

Siempre fui un inmigrante, siempre yéndome a todos los lados, y cuando llegas, llegas sin nada, y tienes la desventaja que tienes que comprar desde la nevera hasta lo último, lavadora y el sacacorchos y el mocho, la escoba, pero en una casa hay muchas cosas que comprar…

-¿Cómo o que lo decidió venir aquí a España por qué en Estados Unidos no se quedó?

-En EEUU más o menos cumplí un ciclo, yo tengo un carácter, yo soy más bien latino, soy de sangre latina. Y hay una cosa que todo emigrante sabe, que el hijo pequeño cuando empieza a ir al colegio, si no te vas en ese momento, no te vas más.
Así que nos vinimos a España cuando mis hijos eran pequeños.
Mi mujer por suerte nació aquí en España. Y bueno, me decía, vamos a España, vamos a España.

-¿Su mujer es catalana?

-No, no. Ella es de Cádiz, de Andalucía ¿Y dónde vamos a vivir en España? nos preguntamos, y... empezamos a mirar, ¿viste? y ¿Madrid? -no, por que Madrid es como Buenos Aires. ¿Andalucía? -no ahí no hay laburo para gente como yo, y las demás provincias... España es muy centralita.
Tienes trabajo en Madrid o Barcelona y después pará de contar. Y decidimos venir a Barcelona y mi mujer me decía: “yo quiero vivir en un lugar que esté al lado del mar y la montaña”...
Y hace 35 años que estamos aquí.
Tengo 5 nietos ahora. Eso tiene importancia. Mis dos hijos trabajan conmigo desde siempre.

-¿Y su mujer?

 
-Lleva todo lo del estudio, es la jefa máxima. Ella es la que dice que sí que no, cualquier cosa. La que pone orden, la que dice que hay que hacer esto, hay que hacer lo otro. Ella es la que manda.






6 comentarios:

  1. Ricardo Rousselot es Maestro desde la cuna, lo demuestra a cada instante en su charla.
    Los que amamos pintar letras siempre paramos las orejas para escuchar algo nuevo de caligrafia y Ricardo siempre está de buen animo para aconsejar. GRACIAS TROESMA !!! Su amigo Sergio Menasché

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  2. Aprender día a día de éste hombre es un honor, gran calígrafo, gran Diseñador, gran Tipógrafo y sobre todo, gran persona, siempre dispuesto a compartir todo lo que sabe. Recomiendo a todo el mundo que no se pierdan la charla de Ricardo. Merece la pena ¡Gracias Ricardo!

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  3. Esta nota se merece guardar y releer cada tanto, contiene la base de los conocimientos graficos y visuales, que mas se puede decir! Bookmarks!

    Jose Rainer

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  4. Mientras siga haciendo cosas tan humanas, la belleza no desaparecerá, eso seguro.

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  5. Muy interesante la entrevista, además, Ricardo se muestra tal y como es. Ha vivido un montón de épocas y cambios y sigue al pie del cañón todos los días. Estoy con Fátima, no se pierdan la charla!!

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  6. Ottimo articolo! È sempre molto interessante ascoltare a Ricardo. Un grande professionale della tipografia e della calligrafia, uno dei pochi "grandi" che è sempre disposto ad aiutare, insegnare e trasmettere la propria esperienza. Mi sento molto, MOLTO fortunata di averlo come maestro.

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