EL QUE BUSCA ENCUENTRA

sábado, 9 de julio de 2011

// WE MANIFEST // Y TANTO!!!!


- Hola Gabriel!!! No sabía que te gustaba la moda!!!!

-Si, y claro!! aparte también le gusta a ella.  

Y señalo a mi hija Martina que me acompaña y que también le gusta la moda. (Si sigue creciendo así me va a pasar)

Es que a mi me gusta todo lo que pasa por la creatividad.




Ya comenté en algún post que necesitaría 3 vidas para hacer todo lo que querría hacer y una de las tantas cosas que me gustan son la moda y los zapatos.
Sobre todo me gustaría algún día aprender a hacer zapatos. Pero se necesita tiempo. ¡Ah, el tiempo!
Norman Vilalta tiene su taller en Barcelona y hace zapatos a medida. El término que se usa para estos artesanos de lujo es ‘bespoke shoemaker’ (quien hace zapatos a medida). Norman los hace de manera absolutamente artesanal como si fuera un ‘sastre’ pero en este caso de zapatos. Dándole su toque personal. Un lujo que se pueden permitir aquellos que quieren vestir unos zapatos hechos a medida. Que duran muchos años y que a Norman le lleva un largo proceso hacerlos. Es un arte. Un día fuí a su taller para hablar con él y para que me cuente su historia y de paso, averiguar dónde podía aprender a hacer zapatos cómo el los hace. Había leído que el había aprendido el arte en Florencia en el taller de Stefano Bemer.
Cuando Norman fue a ver a Stefano, el le dijo que aprender a hacer un zapato de verdad le llevaría 5 años. Ah! el tiempo.

Norman me recomendó para que al principio comience en estas artes y probar, que fuera al taller de Josep Cunilleras otro zapatero, que casualmente es vecino de mi pueblo Roda de Barà y que vive a caballo entre Santes Creus y Barcelona.
El Sr. Cunilleras, antes de jubilarse hacía zapatos ortopédicos. El está ya jubilado y como todo zapatero que se precia de serlo, le ha pasado las herramientas a y una gran horma de madera que está en el portal del taller de Norman en Barcelona.

Mientras tanto también pasa sus conocimentos en su taller. Pero para aprender,  se necesita tiempo.

Ah, el tiempo!

Y hablando de tiempo, de madurez y sobre todo de creatividad,  es que el miércoles 6 de julio pasado, y como es habitual en ESDi todos los años al final del curso, se presentan los trabajos de fin de carrera de los estudiantes de moda que a modo de examen final muestran el fruto de todo lo aprendido en la escuela. Todo el tiempo que han pasado por la escuela. Todo lo aprendido volcado en esa última entrega.
El escenario donde se dieron cita para mostrar el fruto maduro de su esfuerzo,  fue en el teatro Victoria de Barcelona, a las 21 hs. con el nombre del desfile WE MANIFEST!!!
O sea con todo. Un teatro, una pasarela, modelos y sobre todo gente. Pero también ahí mismo, un tribunal de la escuela que los califica y les ponen la nota y todo.

WE MANIFEST era el evento y la cita...
Oh i tant! como dicen aquí en catalunya. Y tanto que se manifestaron!

En este momento estamos atravesando una crisis sin precedentes en la historia de este país, de mi querida Catalunya y España donde trabajo y vivimos con mi familia. 
Un año efervescente donde también la gente se indigna. Se manifiesta y propone. Propone cosas, proyectos que buscan cambiar y mejorar nuestras vidas.
La gente, nosotros proponemos nuevas maneras de vivir. Nuevos sistemas.

Mientras mi hija Martinita disparaba sus fotos y veía cómo pasaban las modelos luciendo las creaciones de los alumnos, me vino a la cabeza el recuerdo de la época cuando explotó la crisis en 2001 en Argentina mi país de origen.
Cuando todo era la nada. Y realmente no pasaba nada. No había trabajo y la economía estaba paralizada porque no había dinero circulante por el famoso ’corralito’. Era muy desesperante la situación. Ya que el país se había declardo en default, cortandose todo crédito internacional.
Sin embargo, pasaron muchas cosas y que uno de los tantos motores que comenzaron a mover la economía para salir de la crisis fue el diseño.
El diseño y la inventiva como motor de salida para la crisis. 

De a poco comenzaron a salir diseños propios y nacionales. Hechos con material nacional. No se podía importar nada. Ropa, muebles, artículos de decoración, juguetes para niños, lámparas de diseño, etc. A precios acequibles fueron un aire nuevo en ese momento. 

Y muchos diseños e ideas de lo que hablo se fueron exportando. Pero a todo nivel. Muchos colegas míos comenzaron a trabajar para el exterior. Y la exportación implica la entrada de divisas y si te piden más, contratas gente e inviertes y eso empieza a mover el consumo...

Mientras Martina sacaba fotos a troche y moche, pensaba en ello. Y viendo las ideas que toman forma en esos vestidos. Las telas, texturas y nuevos enfoques y puntos de vista que agregan valor. Le da ese toque diferencial al diseño. Ese toque diferencial (como cuenta Rousselot) hace que se cree un estilo.

El ’toque’ diferencial. Lo distinto. Lo bien diseñado genera una seña de identidad propia. Y en este momento tan delicado se necesita del apoyo de instituciones y escuelas que abracen, estimulen y apoyen a estudiantes para que puedan crear y concretar sus proyectos a partir del momento que dejan la escuela.
Ahí es el toque que creo que se necesita para salir de esta crisis.

Y mientras Martina sacaba fotos me acordé de ello. Mientras las modelos iban pasando y los alumnos sudando la gota gorda detrás de bambalinas para aprobar su trabajo de fin de carrera. Ellos así se manifiestan.

El evento We manifest que organiza ESDi es una carta de presentación para aquellos talentos que se lanzan al ruedo. Y creo ahora mas que nunca que hay que seguirlos apoyando. 

Y como publicitario que soy y aparte de que me gusta el buen diseño en todo sentido ¿qué hago?

Lo manifiesto en este post. Oh i tant!
















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